Artemisia Gentileschi fue violada en su juventud por el que era su maestro Agostino Tassi. Ana de Mendoza fue encerrada durante casi 13 años, hasta su muerte, por decisión de Felipe II. Sor Juana Inés de la Cruz fue silenciada y perseguida por Santa Cruz, obispo de Puebla. Todas estas mujeres de tiempos pasados sufrieron violencia física, psíquica y/o simbólica, primero por el hecho de ser mujeres y más tarde, por serlo de un modo inteligente y carismático.